Estrategias Urbanas

Plan General de Ordenación Urbanística de El Madroño

Esta posición excéntrica y fronteriza se refleja en una adscripción comarcal indefinida tanto desde el punto de vista físico como funcional. Si bien en las distintas propuestas de comarcalización de la provincia de Sevilla se ha incluido en el ámbito de la Sierra Norte, constituye asimismo una zona de transición entre la Sierra y la Cuenca Minera, con la que tiene en común un sustrato geológico similar. Esta relación con Huelva se hace más  evidente  en  el  plano  de  las  relaciones  funcionales,  más  intensas  tradicionalmente  con  los  vecinos  municipios de Nerva y Riotinto que con su propio ámbito básico.

La división en Unidades Territoriales que se establece  en  el  Plan  de  Ordenación  del  Territorio  de  Andalucía,  y  que  teóricamente  debe  servir  como  referencia  en  la  planificación  de  servicios  e  infraestructuras  territoriales,  incluye  El  Madroño  en  la  Unidad Territorial Sierra Norte de Sevilla.

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El Madroño
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Entre los objetivos fijados en el Plan General de Ordenación Urbanística de El Madroño están, potenciar el sistema de poblamiento actual, con un núcleo principal y tres pedanías, proteger y potenciar los recursos naturales y la calidad paisajística del territorio, propiciar una nueva relación con el soporte físico, desarrollar la potencialidad turística del embalse del Jarrama; mantenimiento y mejora de la calidad de los equipamientos y espacios públicos y zonas verdes; mejorar la calidad ambiental de los núcleos de población, compatibilizar el desarrollo urbanístico con el mantenimiento del carácter rural de los núcleos de población, entre otros.

Un  acontecimiento  marcó  profundamente  la  estructura  territorial  y  socioeconómica  de  El  Madroño,  el  devastador incendio que el día 27 de julio de 2004 arrasó más de 34.000 has entre las provincias de Huelva y Sevilla, y con El Madroño como el municipio más afectado de todos  (5.692 de sus 10.290 has, lo que supone un 55,3% de su superficie). Tras varios días de intensa actividad, ayudado por las altas temperaturas reinantes fruto de una ola de calor y vientos  fuertes  de  levante,  el  fuego  arrasó  28.000  has,  compuestas  en  un  60%  por  arbolado  de  diversas especies: matorral, eucaliptos, pinos, alcornoques y encinas. Este ecosistema tardará unos 40 años para su recuperación total.

La  economía  de la zona ha  quedado  seriamente  dañada  no  sólo  por  la  pérdida  de  producción  de  corcho,  sino  también  por  la  pérdida  de  gran  parte  de  su  producción  agrícola  y  ganadera,  además  de  otras  actividades selvícolas, de explotación forestal y cinegéticas.