Estrategias Urbanas

Avance de Asentamientos Urbanísticos en el suelo no urbanizable de Utrera

Posteriormente, a partir de la década de los 90 comienza a disminuir la intensidad de las parcelaciones de las décadas anteriores y por consiguiente el número de nuevas edificaciones.

No obstante, como excepción a lo anterior, hay que destacar que en los últimos 25 años se han llevado a cabo un gran número de parcelaciones urbanísticas en la zona noroeste del término municipal (El Mulero, La Indiana, etc), algunas de ellas con numerosas edificaciones.

El origen de estos desarrollos seudourbanos hay que buscarlos en los efectos espaciales provocados por el crecimiento demográfico y por los cambios en los hábitos de vida relacionados con el ocio, que llevó a un fuerte aumento de la demanda de segundas viviendas a partir de los años 70.

La parcelación de antiguas fincas de uso agropecuario para este nuevo uso dio lugar a una ocupación estacional del espacio rural durante los fines de semana y los periodos vacacionales, que con el tiempo ha ido derivando en la aparición de un número no desdeñable de primera residencia, principalmente en los asentamientos más consolidados.

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Utrera

El Avance de Planeamiento, ya aprobado, detectó 73 ámbitos con esta problemática, además de los 8 ya integrados en el modelo territorial y urbanístico por el PGOU vigente.

La superficie ocupada por estos ámbitos es ligeramente superior a las 1.000 ha. Habiéndose identificado en ellas aproximadamente 2500 viviendas, además de otras edificaciones, en menor número, con usos agropecuarios, industriales o terciarios.

La mayor parte de estos ámbitos se sitúan en la zona norte del término municipal, en la unidad ambiental Campiña. No obstante, existen otras parcelaciones o agrupaciones de edificaciones al oeste y al sur del término municipal, como por ejemplo las denominadas Herriza de Mariano‐Mudapelo y La Cañada, próximas al núcleo de El Palmar de Troya y al embalse Torre del Águila respectivamente.La distribución espacial de estos ámbitos de parcelaciones y agrupaciones de edificaciones se caracterizan por su discontinuidad espacial, ya que incluso cuando llegan a ser limítrofes no existe continuidad en el trazado del viario, apoyándose sobre carreteras locales, comarcales y sobre sendas o vías rurales de carácter público, con una estructura viaria muy pobre en todas ellas.

En cuanto al grado de consolidación, el valor medio alcanza el 66%, encontrándose algunas de ellas prácticamente al 90%.